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Un edificio municipal de Valladolid evitará la emisión de 48 toneladas de CO2 gracias a la biomasa

 El pellet que consume procederá de los pinares de la provincia, contribuyendo a la limpieza de los bosques y a la prevención de incendios.

La Casa del Barco es la sede de la Concejalía de Desarrollo Sostenible del Ayuntamiento de Valladolid, un edificio donde se está llevando a cabo una experiencia pionera en la utilización de biomasa para abastecer de agua caliente y calefacción a las instalaciones municipales. Así, las dos calderas instaladas el pasado otoño han permitido evitar la emisión de 48 toneladas de CO2 a la atmósfera, y al mismo tiempo, como detalló en una reciente visita el alcalde, Javier León de la Riva, ha contribuido “a la limpieza de los pinares” vallisoletanos.

Además del ahorro económico para el Consistorio, de unos 4.000 euros al año, la nueva instalación tiene en cuenta criterios medioambientales. La sustitución de las antiguas calderas, de casi 20 años, por las nuevas de biomasa de 200 kilovatios, permite que las emisiones de CO2 sean “cero”, frente a las 48 toneladas que vertían a la atmósfera las antiguas.

Asimismo, el combustible que se está utilizando para abastecerlas son pellets autóctonos de buena calidad, obtenidos de los pinares vallisoletanos, de manera que la ventaja medioambiental es doble, ya que la instalación también contribuye a la limpieza de los pinares para evitar incendios.

El alcalde incidió en el escaso residuo que produce la instalación, una ceniza que además se empleará en los jardines municipales. Por otro lado, ante los buenos resultados obtenidos, el Ayuntamiento está estudiando la posibilidad de extender este proyecto a otros edificios municipales.

Funcionamiento

La caldera recibe los pellets de un silo de biomasa con capacidad para treinta metros cúbicos (unas 20 toneladas de pellets). Con este volumen es posible abastecer la caldera durante un plazo de dos o tres meses, según las temperaturas, ya que la previsión de consumo durante la temporada de otoño e invierno se sitúa en unas cuarenta toneladas.

La instalación se completa con dos grupos de elevación de temperatura de retorno, limpieza y extracción de cenizas, sistema automático de alimentación, control de combustión por sonda lambda y dos acumuladores con un total de 3.000 litros.

Con todo ello, el coste medio anual estimado de la instalación se sitúa en 14.000 euros, frente a los 18.000 euros que suponía de gasto la anterior caldera de gas natural, lo que supondrá un ahorro en los quince años de vigencia del contrato de 60.000 euros.

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