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Por Tomás Cazurra Pérez; José Luis Jurado Candáliga y; Josep Lluís Armenter Ferrando - 05/02/2009
Barcelona y el resto de poblaciones que configuran el área metropolitana se abastecen en la actualidad con agua procedente principalmente de los ríos Llobregat y Ter y en menor medida de los acuíferos de la zona, especialmente los de los ríos Llobregat y Besós. Este agua se potabilizan en las plantas de Sant Joan Despí, Abrera, Cardedeu y Besós.
El clima de Barcelona y su entorno siempre se ha caracterizado por alternar períodos más o menos lluviosos con otros más secos. Sin embargo, en los últimos años, la frecuencia de éstos ha ido en aumento: siete episodios de sequía en treinta y cinco años, de los cuales cuatro han tenido lugar en los últimos ocho años. Estos periodos de sequía severa han actuado como un indicador de la vulnerabilidad del sistema.
A este fenómeno hay que añadir otro que agrava todavía más la situación: la demanda de agua ha ido incrementándose debido al aumento de la población en el área metropolitana de Barcelona, especialmente durante estos últimos años por la inmigración de países terceros, hasta el punto de llegar al límite de la capacidad del suministro existente.
Por otro lado, las características geológicas propias de las cuencas hídricas de las cuales se abastece Barcelona y su entorno, confieren al agua una dureza y una salinidad elevadas.
Todos estos hechos han evidenciado riesgos en la garantía de suministro con la actual configuración del sistema hídrico y constatan la necesidad de crear una infraestructura que incremente los recursos hídricos del sistema de abastecimiento para cubrir la demanda directa, a la vez que mejore la calidad del agua destinada al consumo humano.
La instalación que mejor podía cubrir estas dos condiciones era una estación de tratamiento de agua marina. En el año 2006, ATLL, promotora de las obras, convocó un concurso público para el proyecto, construcción y explotación durante dos años de una planta desalinizadora.
La finalidad que persigue esta infraestructura para Barcelona es garantizar y complementar las demandas de agua potable de su área metropolitana, incorporando 60 hm3 de agua desalinizada al año. El presupuesto del proyecto más la ejecución de las obras era de 150 millones de euros. La UTE conjunta AGBAR, Dragados, Drace y Degrémont fue la ganadora de la licitación.
El proyecto comprende la toma de agua de mar, la conducción submarina hasta la estación de bombeo, la tubería de impulsión entre ésta y la desalinizadora, la propia planta desalinizadora y la conexión del agua de rechazo al emisario submarino existente de la depuradora del Prat.
Con una producción nominal de 180.000 m3/día y un máximo de 200.000 m3/día, la planta de Barcelona se convertirá en la desalinizadora de agua para consumo humano de mayor capacidad de Europa y una de las mayores del mundo. Las obras de construcción se iniciaron en mayo de 2007 y la entrada en servicio está prevista para mayo de 2009.
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Palabras clave: agua, tratamiento agua, desalación,
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