Los alimentos ecológicos ganan terreno en nuestros hogares

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Poco a poco vamos cambiando nuestros hábitos alimenticios y es que con el paso de los años cada vez somos más las personas que nos vamos sumando hacia una tendencia de hábitos de vida más saludables, nos volvemos más respetuosos con el medio ambiente y, ciertamente, tratamos de cuidar el planeta en el que vivimos

Poco a poco vamos cambiando nuestros hábitos alimenticios y es que con el paso de los años cada vez somos más las personas que nos vamos sumando hacia una tendencia de hábitos de vida más saludables, nos volvemos más respetuosos con el medio ambiente y, ciertamente, tratamos de cuidar el planeta en el que vivimos.

Y es que hasta no hace mucho tiempo la inmensa mayoría de nosotros comíamos todo aquello que nos apetecía, sin embargo, en la actualidad, tenemos una conciencia más global y más interesada en el planeta, por lo que tratamos de cuidar todo aquello que hacemos o consumimos con el fin de minimizar nuestra huella en el planeta. Es por todo ello por lo que los alimentos ecológicos ganan terreno en nuestros hogares, así como la energía solar, la geotermia y otros elementos que nos ayudan a cuidar cada vez más el planeta.

Y es que como os decimos, los alimentos ecológicos están cada vez más presentes en nuestras vidas, sobre todo, desde que sus precios se han ido acercando más a los de los productos tradicionales. Esto que os decimos no es casualidad y es que al igual que ocurría con los productos para celiacos, lo cierto es que en el pasado este tipo de alimentos ecológicos eran realmente caros y prohibitivos para muchos bolsillos, pero lo cierto es que en la actualidad como cada vez son más las superficies que los tienen, sus precios han ido bajando poco a poco. Además, más allá del cuidado del planeta, lo cierto es que algunos beneficios de los productos ecológicos pasan por:

  • No contienen aditivos sintéticos. Mayoritariamente, están libres de residuos tóxicos procedentes de, por ejemplo, fertilizantes, conservantes y antibióticos. Por consiguiente, es un punto a favor para hacerlos más saludables.
  • Respetuosos con la naturaleza. Los productos ecológicos son más respetuosos con los seres vivos. En el caso de granjas ecológicas, los animales crecen en semilibertad, donde tienen un peso fundamental tanto la alimentación como sus condiciones de vida, algo que puede llegar a afectar a su estado de ánimo.
  • Tienen más antioxidantes. Un metaestudio científico internacional dirigido por expertos de la Universidad de Newcastle en 2014 obtuvo varios resultados. Uno de ellos fue que la producción ecológica ofrece hasta un 69% más de antioxidantes beneficiosos para la salud y acumula en los vegetales menos cadmio y plaguicidas.
  • Sabor muy característico. Otra de las discusiones más habituales es si los productos ecológicos tienen un mejor sabor o de más intensidad. No hay una respuesta unánime, aunque sí es algo que asegura mucha gente porque, justamente, se han desarrollado en la naturaleza y sin intervención artificial. Una prueba del auge de estos productos es que cada vez son más habituales en la alta cocina.
  • Sin manipulación y de proximidad. La comida ecológica también se caracteriza por, justamente, estar concienciada con el bien del planeta y su sostenibilidad, y prescinde de la manipulación de los alimentos, que sí ocurre en otros casos. Además, los alimentos ecológicos sirven para promover los productos de proximidad, algo que, según expertos y como consecuencia de la pandemia del coronavirus, ganará cuota de mercado.

¿Os hacen falta razones para consumir alimentos bio?

Si os hacen falta razones para consumir alimentos bio, nosotros os damos algunas de las más importantes que pasan por:

  • No contienen plaguicidas. Es la ventaja más obvia. La agricultura convencional recurre a más de 400 plaguicidas, la mayoría de los cuales son probados alérgenos, neurotóxicos y cancerígenos. La mitad de las frutas y hortalizas que se consumen contienen algún residuo. Las autoridades sanitarias aseguran que los residuos no rebasan los límites de seguridad, pero según la Oficina Estatal de Control Químico y Veterinario de Alemania se ingiere una media de 0,4 mg de plaguicidas por cada kilogramo de frutas u hortalizas.

Teniendo en cuenta los efectos acumulativos y cruzados, cada vez más expertos coinciden en que a largo plazo no existen dosis seguras, por muy bajas que sean. En lugar de plaguicidas sintéticos, el agricultor ecológico utiliza sustancias que ya existen como tales en la naturaleza (azufre, sulfato de cobre…), así como preparados a base de plantas.

  • Una tierra más viva. Junto a los sacos de plaguicidas se usan los de fertilizantes químicos a base de compuestos minerales (nitrógeno, fósforo, potasio…). Los agricultores ecológicos, en cambio, emplean compost elaborado con restos vegetales o estiércol.

Con estos fertilizantes orgánicos y mediante la rotación de cultivos y el descanso del suelo promueven la fertilidad natural de la tierra, en la que intervienen muchas sustancias y microorganismos. Un estudio suizo ha mostrado que la tierra de las granjas ecológicas posee más gusanos, artrópodos, hongos y bacterias que ayudan a las plantas a absorber más nutrientes.

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