Diez joyas para la mujer moderna.

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Joyas para la chica moderna

La relevancia de la mujer en la sociedad está cambiando. Eso se refleja en su imagen. En la ropa que viste, en los complementos que lleva y en la joyería que se pone. Te traemos 10 joyas que son tendencia y que reflejan la mujer actual.

La mujer de hoy es un prodigio de la naturaleza. Se empeña en desarrollar una carrera profesional propia, cuida de sus hijos, cultiva sus inquietudes personales. Hace varias cosas y se esfuerza por hacerlas bien, tiene muchos ojos mirándola. Es una mujer activa, que atiende a varios frentes al mismo tiempo. Por esta razón, todo lo que utiliza es práctico. Nada puede detenerla en su dinámica. En lo que se refiere a las joyas, utiliza accesorios cómodos, versátiles y que se integren en el conjunto visual, sin restar protagonismo.

También es una mujer empoderada, independiente. Que reclama su espacio. Esto lo podemos ver en la irrupción de joyas raciales como los brazaletes o en las Maxi-joyas, que refuerzan su presencia.

Nada que ver con la mujer florero, que quedaba bien en cualquier reunión, o con la cuidadora del hogar que imperaba en otros tiempos. La mujer actual lucha por marcar su identidad. Una identidad presente tanto en el interior como en el exterior.

Para preparar esta lista, hemos ojeado las principales revistas femeninas y hemos hablado con expertas en joyería para mujer. En nuestra investigación nos hemos llevado curiosas sorpresas. Te presentamos 10 joyas para la mujer moderna.

Las perlas.

Comenzamos con un material, no con una joya. La revista Vogue resalta que las perlas están de rabiosa actualidad. Marcan tendencia. Las vemos en collares, pendientes, pulseras.

Es curioso como un recurso tan tradicional como la perla, tan propio de otros tiempos, sigua vigente en un momento en el que la mujer está cambiando su lugar en el mundo. Está avanzando en romper las barreras de género. La mujer actual se siente atraída por las perlas, pero las ha reinventado. Las utiliza de otra manera.

Los largos collares de perlas eran la joya preferida de nuestras abuelas. Un complemento claramente femenino. Quizás la reivindicación de las perlas es un homenaje a ellas. A las mujeres que nos precedieron. Las que no pudieron disfrutar de los privilegios que tenemos hoy en día, pero que gracias a ellas, estamos aquí.

Muchas nietas han heredado el collar de perlas de dos vueltas de la abuela. Pero ya no lo llevan igual. Lo rodean sobre la muñeca como si fuera una Maxi-pulsera. Otras, en cambio, se compran unos discretos pendientes de perlas y rinden su particular homenaje a Audrey Hepburn en “Desayuno con diamantes”.

En collares y pulseras, las perlas aparecen enlazadas como si fueran los eslabones de una cadena. Y en  los pendientes, descansan sobre un lecho de oro. Como si fuera un huevo a punto de romper en el nido. Un elemento interesante para los diseñadores de joyería.

Brazaletes.

Los brazaletes son un complemento exótico, tribal. Nos recuerdan a las mujeres de las tribus africanas. Mujeres fuertes y decididas, que hacen frente a la adversidad. Es una joya de reafirmación, de empoderamiento.

Este verano se van a llevar los brazaletes grandes, con formas irregulares y asimétricas. Para colocarlo rodeando el bíceps, completamente desnudo, o dejarlos descansar sobre la muñeca como si fuera una muñequera. Predominan los dorados y los diseños que recuerdan la piel de un reptil.

Una joya alejada del espíritu minimalista. Es un complemento que se lleva para que se vea, pero sin acaparar toda la atención. El brillo metálico del brazalete combina con el tono dorado que va adquiriendo la piel a medida que nos vamos despojando de la ropa.

Es, por otro lado, es un elemento espiritual. Que conecta la esencia femenina con la naturaleza, con el baile entre el sol y la luna, entre la tierra y el mar, entre los sueños y la vigilia. Una señal que advierte que portamos con nosotras, un mensaje encriptado listo para ser descubierto.

Los piercings.  

Los piercings de calidad son una joya. Es más, los fabricados en oro o plata son hipoalergénicos y resultan más seguros que los fabricados con níquel o acero de mala calidad. Es decir, son menos propensos a producir reacciones cutáneas o infección.

Curiosamente, algunos de los piercings más utilizados como el Hélix (que se coloca en el cartílago superior de la oreja) o el Hélix Flat (una perforación en la parte plana del pabellón auditivo), se corresponden con las zonas más seguras donde podemos colocarlos. Los piercings en las orejas, el “Curated Ear”, son tendencia.

Otros de los piercing que más se suelen poner son el Nostril (que es una pequeña perforación en el lateral de la nariz) y el Septum (un aro que atraviesa el tabique nasal).

Para las más atrevidas está el piercing en el ombligo o los piercings en los pechos, que aportan un toque sensual, pero en las que debemos ser precavidas para colocarlos sin riesgo.

Estas joyas son unisex y cada vez más populares entre la población, no solo entre la juventud. Entre los diseños que más se llevan encontramos corazones, lunas y estrellas formadas con pequeños diamantes, piedras preciosas y otros elementos propios de la joyería.

Pulseras personalizadas.

Entre las joyas más actuales se encuentran las pulseras personalizadas. Unas pulseras, tipo cadena, con eslabones, que suelen llevar incorporadas cuentas, colgantes o medallas que hacen referencia a los gustos, aficiones o a la profesión de la mujer que los lleva.

Las dependientas de Joyería Lorena, una joyería de Alaquàs (Valencia) que vende este producto y que suele personalizarlo al gusto del cliente, señala que es una joya que se compra mucho para regalar. Entre su amplio surtido vemos verdaderas “cucadas” como pulseras temáticas centradas en una profesión (enfermera, maestra, psiquiatra), para regalar a la madre o la abuela o con frases emotivas como “siempre juntas” o “amigas para siempre”.

Esta es una joya para llevar en todo momento. Una joya de batalla. Pero no por ello menos especial. Se trata de una de las joyas preferidas por las mujeres, porque normalmente suelen tener un significado sentimental, relacionado con la persona que la ha regalado, o porque quien la lleva se siente plenamente identificada con ella.

Cadenas XXL.

La revista Mujer Hoy señala que los collares formados por cadenas de eslabones XXL son tendencia indiscutible.

La moda o, puede que las mujeres, se han cansado del estilo minimalista que ha reinado durante los últimos años. Prefieren joyas más osadas, más atrevidas. Y este tipo de collares, sin duda lo es.

Se trata de un complemento que proviene de la cultura urbana. En concreto del Hip Hop. Los raperos negros de Nueva York y Los Ángeles se colgaban al cuello cadenas de oro voluminosas para decirle al mundo:”Aquí estoy yo”. Las mujeres, sin ser tan exageradas, hacen lo mismo con estos complementos. Están exigiendo su espacio. Señalando que deben tener tenidas en cuenta.

A diferencia de otras joyas que hemos visto, este no es un complemento todoterreno, no es para llevarlo todo el tiempo. Está más asociado a las salidas nocturnas. Cuando sales con tus amigas a bailar por la noche y a pasártelo bien. Es una joya “Street Stile”, un espíritu urbano con el que la mujer de hoy se identifica plenamente.

Gargantillas de cordón.

Esta es una joya, que en principio era masculina, pero que la ha adoptado la mujer, llevándola a su terreno.  Las mujeres las llevan con más gracia que los hombres. La joya, en sí, es un cordón de algodón o de cuero, que en el extremo lleva un colgante de acero, plata u oro blanco.

En los diseños femeninos vemos, que muchas veces, el cierre se sustituye por un pasador o, sencillamente, la gargantilla se cierra con un nudo, dándole a la joya un toque informal y pudiéndola graduar a la altura deseada.

Esta joya se hizo popular entre los hombres jóvenes a principios de este siglo. Un colectivo que no era dado a llevar joyas, pero que  vio en este complemento un elemento le llamaba la atención.

La asimilación de esta joya pone de manifiesto que las chicas de hoy están un poco por encima de las clasificaciones arcaicas entre joyas para hombres y joyas para mujeres; y que en cualquier caso, pueden adoptar los complementos masculinos, dándoles su toque particular. Un signo más de que los tiempos están cambiando.

Joyería natural.  

Un denominador común en la joyería que estamos viendo en los últimos años son las alusiones a la naturaleza. Diseños inspirados en hojas, flores y animales que reflejan la preocupación por el cuidado del planeta.

La diseñadora de joyas Rufina Alhaja, que se alinea con esta tendencia, declara: “Creemos en la belleza imperecedera, en la artesanía como herencia y en la responsabilidad de crear con conciencia.” Una joyería con mensaje que más que concienciar a las mujeres resuena con ideas que ellas defienden.

En estas joyas, elaboradas muchas veces sobre una figura en metal precioso, apreciamos cristales tallados o piedras semipreciosas incrustadas, que realzan la pieza y le dan un aire fresco, a la par que elegante.

Es una joyería versátil, que combina con diferentes looks y estimula la creatividad de la usuaria con ese interés por transmitir sus inquietudes o su estado de ánimo a través de la apariencia física. La moda como lenguaje.

Pendientes con formas divertidas.

La revista Elle nos propone un juego interesante. Sugiere un tipo de joya adaptado para cada década de edad en la vida de la mujer. Nos hemos fijado en las joyas para las chicas de 30, 40 y 50 años. Porque todas son mujeres modernas, que viven el tiempo que les ha tocado vivir con diferentes referentes culturales y distinta trayectoria de vida.

A las mujeres de entre 30 y 39 años, “Elle” les propone los pendientes con colgantes de formas divertidas: la raspa de un pescado, el trébol de cuatro hojas, la silueta de un tucán.

A pesar de su diseño informal, muchas de estas joyas están elaboradas en plata, oro o platino y llevan incrustaciones de cristales tallados que dan un toque de frescura y de color.

La década de los 30 es una edad difícil, complicada. La mujer se ha asentado en la sociedad. Ya sabe donde quiere desarrollar su carrera profesional, tiene una pareja estable y se plantea planes de futuro. Pero aún se siente joven. Estas joyas informales le conectan con su espíritu más lúdico, más desentendido. Aportando una pizca de humor ante tanta seriedad que reina en el ambiente.

Colgantes de madera o metal.  

Para las mujeres de entre 40 y 49 años, la revista Elle propone los collares largos rematados por un colgante de madera o de metal. El collar es una fina cadena, que el colgante estira hasta dejarse caer sobre la ropa.

Estos colgantes tienen un diseño simbólico. Hacen referencia a gustos e inquietudes, aunque a menudo, no lo hacen de manera explícita. El colgante está fabricado con materiales que no se consideran preciosos. Son materias primas mundanas, pero de gran atractivo físico, como el ébano negro o el color caoba de tonos rojizos.

A estas alturas de la vida, la mujer le da más valor a las emociones, a lo simbólico, que a lo material. No necesita hacer ostentación de nada, es una mujer independiente. Ha alcanzado lo que esperaba en la vida o está encarrilada para alcanzarlo. Lo que necesita es sentirse a gusto consigo misma.

Amuletos de piedra preciosa o semipreciosa.

Hay quien opina que los 50 es la nueva juventud. La mujer actual no vive el paso del tiempo como en épocas pasadas. No es una losa que le lastra. Se siente llena de vitalidad, con un motón de cosas por hacer. Cosas que no ha hecho antes, porque no tenía tiempo, porque necesitaba estabilizar determinados aspectos de su vida – el económico, el laboral – o porque sus responsabilidades no le permitían hacerlo.

Ahora necesita un amuleto que le acompañe a emprender esas nuevas aventuras. Una gema de jade verde que simboliza esperanza o un rubí rojo que infunde decisión. “Elle” propone integrar estas piedras como un colgante dentro de una cadena.

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