El verano que encendió todas las alarmas

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verano

Recuerdo que en 2025, el verano pasado, estaba hablando con mi mujer en la cocina cuando empezó a oscurecerse todo. Estábamos en pleno Julio, y a pesar de vivir en el sur de Galicia, no esperábamos lluvia. Me asomé al oír revolotear un par de helicópteros bastante bajos y lo que vi, hizo que se me viniera el mundo encima. Una enormísima columna de humo negro cubría gran parte del cielo… Uno de los preciosos montes verdes y frondosos que estaban a la izquierda de nuestro pueblo estaba envuelto en llamas rojas.

Me llevé las manos a la cabeza, en Galicia, hay montones de pueblecillos de cinco o seis casas divididas en parroquias, cuyos estrechos caminos impiden que los bomberos y a veces, los coches, puedan acceder. Mi mujer y yo nos miramos, cogimos guantes, ropa pegada y cómoda y mascarillas. Nos subimos en el coche y fuimos en dirección al fuego. Fue una locura… pero era nuestro monte… eran nuestros vecinos, teníamos que hacer algo.

Ya habíamos oído hablar de varios incendios en junio, pero habían pillado más lejos… y ya sabemos como funcionamos todos. Lo que no te afecta directamente a veces ni te llega a importar. En mi caso no era ese, pues soy amante de la naturaleza y me duelen todos los incendios… pero no pensaba que pudiera hacer nada. Ese día todo cambió.

 

Un año con miles de incendios en toda España

Cuando no pudimos avanzar con el coche. Bajamos y salimos corriendo por los caminos. Vimos a una mujer mayor, sola en su casa con sus perros. El fuego estaba a dos casas. Le grité si necesitaba ayuda, pero me dijo que no y entró dentro así que seguimos corriendo. Nos pusimos las mascarillas, el aire empezaba a estar nublado y olía mucho a quemado.

Cuando llegamos a uno de los focos, había que entrar en una finca para llegar a él y vimos a una pareja de mediana edad con un par de cubos sacando agua del pozo. Les pregunté y nos pidieron ayuda. Saltamos la valla y entramos. Gracias a la ayuda de unos vecinos y unos brigadistas voluntarios conseguimos sofocar uno de los puntos por los que avanzaba el fuego. Pero otras zonas del monte no corrieron la misma suerte.

Al llegar a casa, mi mujer y yo teníamos manchurrones negros por todo el cuerpo, algunas heridas y estábamos agotados. Después de comernos la comida que habíamos dejado en la cocina y darnos una buena ducha, me senté en mi escritorio y busqué por el ordenador. Lo que descubrí me puso los pelos de punta.

Resulta que en Google maps hay una opción para ver los incendios activos a tu alrededor. Había por lo menos quince en toda Galicia. Al ampliar el mapa y mirar España me horroricé…

Según las estadísticas, ese verano se registraron centenares de incendios forestales en España. La mayoría se apagaban en el mismo día… pero hay otros que duraron casi un mes y quemaron miles de hectáreas de lugares preciosos en los que yo había estado y otros, que ya jamás podré ver. Dicen que todo fue debido al viento, la sequía y las altas temperaturas.

A ver… todos los veranos hay incendios, sobre todo en Galicia… Pero nunca había visto algo así. Recuerdo haber estado oyendo cosas tanto de gente de a pie como por internet. Aquello no parecía solo algo climático. Y tampoco me creía que de repente hubiera habido una proliferación de pirómanos por todos lados.

En algunos momentos del verano parecía que cada semana aparecía un nuevo incendio importante en las noticias. Miles de hectáreas de pinar, monte bajo y terrenos agrícolas quedaban arrasadas.

Los incendios no paraban. Uno… otro. Pueblos evacuados, olor a quemado en el aire todos los días. Avionetas y helicópteros dando vueltas de un lado para otro en el cielo. Muchísima gente lo perdió todo, algunos pueblos quedaron calcinados por completo. Incluso espacios naturales protegidos quedaron reducidos a cenizas y ya solo quedan las fotos y el recuerdo. Como pasó con Las Médulas.

Yo no me quedaba tranquilo pensando que todo fue una acumulación de condiciones favorecedoras para los incendios, así que investigué.

 

Las zonas que más sufrieron el fuego

Todos no ocurrieron en mi tierra, aunque sí en gran parte. Aquí se han quemado miles de hectáreas de monte. Los “expertuchos” siguen diciendo que es por las especies invasoras, pero solo es por eso. Entiendo que hay algunas especies de árboles que arden más fácilmente que otras, pero si no se les mete fuego, eso no pasa. Ya bastantes árboles hemos perdido para seguir metiendo tijeretazos al monte.

En Castilla y León también tuvieron lo suyo. En algunos casos los fuegos avanzaron bastante, destruyendo zonas naturales muy importantes durante días antes de poder ser extinguidos por completo.

Extremadura vivió uno de los veranos con más incendios. Allí también ardieron miles de hectáreas en algunos lados. Nosotros también vivimos allí una temporada, lo que nos produjo mucho dolor.

Asturias, Cantabria y Aragón, no se libraron. A pesar de no ser tan grandes, los hubo.

Ya por mediados de agosto, alguien pasó por un grupo de WhatsApp de voluntarios para ayudar en los incendios, unos enlaces a ciertas investigaciones. En ellos exponían análisis que habían hecho sobre las zonas quemadas. Por lo visto, varios de los territorios afectados, sobre todo los más afectados, coinciden con lugares donde en el pasado existieron explotaciones mineras de wolframio y otros minerales.

 

La razón de los incendios

Como todos sabemos la gran mayoría de los incendios fueron provocados, lo que no sabemos era porqué.

Unos hablan de incendios accidentales (quemar rastrojos, barbacoas, etc.). Y la gran mayoría de pirómanos. “Gente a la que les estorban los árboles del monte” decían… Yo me reía. ¿De verdad la gente de los propios pueblos, iban a meterle fuego al monte que había al lado de su casa? ¿Para qué? No tenía ningún sentido.

En más de una ocasión me insistían en que era porque los lobos y otras bestias se acercaban a sus ganados por culpa de la extensión tan grande de bosque que tenían al lado. Otras porque la vegetación comenzaba a comerse el terreno de los pueblos, incluso algunos, por miedo a incendios forestales cercanos, para evitar ese peligro, pero luego se les descontrolaba.

Cada opción me resultaba más insultante que la anterior. La verdad, puede que haya ciertas personas que piensen así, pero pienso y espero, que sean tres o cuatro en toda Galicia.

A mi me interesaba una hipótesis concreta… Ya que no estamos hablando del cambio climático, porque los incendios eran provocados, vamos a investigar más a fondo sobre la razón de provocarlos.

Recuerdo como personas decían que parecía que el fuego estaba vivo, que se apagaba en un lado y aparecía casi simultáneo en otro punto, otro foco, en mitad del monte. Cómo algunos empezaban a la vez en cinco o seis lugares diferentes del bosque. Eso no es un pirómano, ni un vecino del pueblo, eso es otra cosa. Incluso hablamos de la aparición de incendios casi simultáneos en diferentes puntos de una misma región. Además, si analizamos el hecho de que algunos de esos fuegos comenzaran en lugares de difícil acceso donde es poco probable que aparezca un incendio accidental… la cosa se pone fea.

Por supuesto, demostrar esto es muy complicado, excepto para los que han estado allí directamente y los equipos de extinción. Pero si se tiene la suficiente lógica, todo esto, demostrable o no, es muy raro. Nadie va a irse al monte andando, rodeado de árboles para provocar junto a sus colegas un incendio forestal que los puede atrapar y matar a todos.

 

¿Proyectos militares e intereses europeos?

Como estamos viendo, la situación política y las alianzas entre países en el mundo está cambiando cada día. Esto se ve iba viendo venir desde hace años con la guerra de Ucrania, en la que la Unión Europea estaba preocupada por su dependencia de materias primas estratégicas procedentes de otros países. Muchos minerales necesarios para la industria tecnológica y energética se extraen fuera de Europa. Sin hablar de la dependencia de su defensa militar.

Entre esos materiales aparece el wolframio, también conocido como tungsteno, que se utiliza en la fabricación de componentes electrónicos, herramientas industriales y ciertos equipos armamentísticos.

España es este sentido es una mina de oro. Ya en el siglo XX hubo numerosas minas de wolframio abiertas en Galicia, Castilla y León y Extremadura. Pero muchas de ellas cerraron hace bastante por falta de inversión.

Lo más curioso de todo este asunto es que, en los meses previos al verano pasado se produjeron reuniones y declaraciones públicas en las que se habló de la posibilidad de reactivar algunas explotaciones mineras en Europa. Con la intención de reducir la dependencia de otros países y asegurar el acceso a materiales necesarios para la industria militar. Y lo más relevante es que pusieron sus puntos de mira en España.

Me da absolutamente igual lo que otros piensen lógico o ilógico, demostrable o no demostrable. Me quedo con esta teoría… es demasiada coincidencia.

 

El verdadero problema es el desconocimiento general

Nos guste o no nos guste, la única forma de conocer la causa real de un incendio es investigarlo concienzudamente y con la mente abierta. Esto no va como en CSI, pero tampoco podemos ser los típicos en los que hay un asesinato de una mujer y corriendo piensan que ha sido el marido. Hay demasiadas ocasiones en las que ha pasado algo totalmente diferente y que se sale de lo esperado o lo típico.

En los casos de incendio, es muy fácil pensar para la población general que los de los pueblos son todos unos paletos que le estorban los arboles para que las bestias no se coman el “ganao”. Pero la realidad es muy distinta. La mayoría de personas que viven en los pueblos han aprendido a vivir con la naturaleza, la aprecian y saben trabajar con ella. No son unos incultos ni unos brutos como la mayoría quiere pensar. Solo tienen que irse de vacaciones a alguno de nuestros pueblos para comprobarlo.

Lo mejor para aclarar lo que pasó realmente y que no sigan pasando este tipo de cosa es formar a bastante gente en investigación de incendios forestales. Los investigadores analizan el terreno quemado, buscan el punto exacto donde comenzó el fuego y estudian cómo se propagaron las llamas.

Si hubiera más gente formada para este tipo de trabajo, entenderían que lo que pasó en 2025 fue más que extraño.

Fijaos que desde la misma academia de oposiciones INAFO defienden fervientemente la importancia de una buena cualificación. No es lo mismo contar en CSI con un novato cualquiera que con Horatio o Grissom. Pues lo mismo pasa aquí… hay investigadores e Investigadores.

Cuantos más haya y mejor estén formados, más le costará a los amantes del dinero (políticos, empresarios, etc.) aprovecharse de la ignorancia colectiva y la desinformación y menos de estas cosas podrán hacer sin que se les eche la gente encima.

 

¿Qué podemos aprender de todo esto?

Que hay que estar alerta y despierto. Con la mente abierta. Que tenemos que cuidar de nuestro entorno, que no son árboles y ya está, ni que produjeran el oxígeno que respiramos, suavizaran las altas temperaturas y atrajeran la lluvia… Sí, te habrá sonado extraño, pero atraen la lluvia, a diferencia de los terrenos áridos. Búscalo en internet.

A los de arriba les gusta mucho atontarnos con comedias que nos ridiculizan y dividen a todos llenándonos de prejuicios por la tele. Distraernos con la isla de las tentaciones o supervivientes. Pero cuando arde el monte en el que está tu pueblo, todo se te viene encima. Cuando tu madre se muere y no hay médicos en urgencias porque solo hay dos que llevan trabajando 48 horas seguidas, te das cuenta de lo que está pasando. Cuando vas a ir a comprar pan y leche y te gastas siete euros ya no te ríes tanto al ver la tele.

 

Necesitamos despertar

Somos personas y como todos, muchas veces solo despertamos cuando nos dan dos tortas o nos echan un cubo de agua encima. Pero, ya van unas cuantas tortas estos años y deberíamos de empezar a hacernos preguntas incómodas y ver qué podemos hacer para estar más precavidos y poder hacer algo. Nadie quiere que pase nada, pero mientras le pase al que vive en la otra punta no nos importa… pero mañana podría pasar en tu ciudad y querrás respuestas, y querrás que se entere todo el mundo… Y te acordarás de cuando tu pasaste de los demás.

Tenemos que unirnos más que nunca y estar despiertos. Juntos podremos afrontarlo todo mucho mejor.

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