Alojamiento para las vacaciones

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Viajar requiere disponer de un alojamiento para pasar la estancia. En cualquier lugar al que se viaje, sea para pasar unos días o una temporada más larga, existen diferentes opciones de alojamiento. Decidirse por una de ellas requiere conocer todas las posibilidades que ofrece el lugar de destino, aunque también se puede decidir el destino de las vacaciones en función del alojamiento disponible. Es decir, puedes ser amante de las casas rurales, pero no encuentras una en la ciudad, por lo que eliges el destino en razón de ese tipo de alojamiento. Del mismo modo que puede encantarte la idea de pasar unos días en un hotel de lujo y en la montaña elegida, no haberlo, por lo que toca cambiar de destino.

Como fuere, conocer los tipos de alojamiento es fundamental para planificar las vacaciones o escapadas turísticas. El alojamiento turístico es la base de toda experiencia de viaje. Tanto si se trata de una noche, un fin de semana o una estancia de mayor duración, el alojamiento elegido influye en el viaje.

Hoy en día las expectativas cambian a gran velocidad, así como las preferencias. Entre el auge del turismo sostenible, los nómadas digitales y la búsqueda de una experiencia única, es esencial que los viajeros y los que ofrecen el alojamiento conozcan bien los diferentes tipos de alojamiento para adaptarse, mantenerse visibles, ser relevantes y competitivos, ofreciendo el mejor servicio.

En este artículo vamos a proporcionar una definición de lo que es un alojamiento turístico, las opciones disponibles y algunos otros aspectos que puedan resultar relevantes. Si estás planeando tu próxima escapada, sigue leyendo.

Antes de hablar de los formatos, hay que sentar las bases y saber que el alojamiento turístico es ese lugar al que una persona viaja y donde pernocta de forma temporal durante su desplazamiento. Puede ser un hotel, una casa rural, un chalet, un camping o incluso una vivienda particular. Independientemente de la categoría o el estilo, el objetivo es ofrecer techo y confort al visitante.

Opciones de alojamiento turístico

En los últimos años, el mundo del alojamiento turístico se ha convertido en un universo. Ha crecido y se ha diversificado de forma notable, aunque el hotel sigue siendo el clásico de los clásicos, alrededor del que han aparecido otras opciones en respuesta a las necesidades concretas de los diferentes perfiles del viajero. Conocer bien todas las opciones es indispensable, tanto para el que busca alojamiento como para el que lo ofrece, algo que hemos comprobado en TAYP Navalmoral, donde disponen de una excelente selección de alojamientos turísticos que hacen que el viajero se sienta como en casa con su trato cercano, amable y personalizado.

Los alojamientos posibles y más comunes en la actualidad empiezan por los hoteles. El pilar del alojamiento turístico en general. Desde hoteles económicos hasta hoteles de cinco estrellas en los que se ofrece un servicio estandarizado en el que se incluyen servicios complementarios como el de restaurante, servicio de habitaciones, spa, conserjería o salas de eventos, entre otros. En la actualidad, el concepto de hotel abarca diversos modelos como boutique hotel, hotel de negocios, hotel con encanto, eco-hotel, apartahotel… Un enfoque diferente que permite personalizar la experiencia y atraer a un público en concreto.

Las casas rurales, los bed & breakfast y los alojamientos con encanto son la segunda opción de la que vamos a hablar. Estos negocios se gestionan en muchas ocasiones por familias y destacan por la atención cercana, personalizada y auténtica. Aquellos que los eligen buscan una experiencia local, un trato humano y la conexión con lo sencillo y lo natural. No cuentan con la estructura de un hotel tradicional, pero pueden competir con ellos en segmentos como el turismo rural, las escapadas cortas o los viajes con encanto o de relax.

Llegamos a los moteles y apartahoteles, caracterizados por la flexibilidad y la autonomía. Estos alojamientos, si están bien ubicados e implantados, proporcionan la solución más simple y directa para aquellos que se mueven por carretera. Cuentan con los servicios básicos y permiten pasar la noche con comodidad en el caso de los moteles; los apartahoteles permiten una estancia independiente con su propia cocina y los servicios básicos de un hotel. Estos formatos sacuden la oferta clásica, debido a que se alinean con las expectativas de los viajeros actuales: flexibilidad, autonomía y comodidad como en la propia casa.

Los alojamientos de ocio, como chalets, casas rurales, cabañas y campings, son los alojamientos que se encuentran en plena naturaleza. Son la opción en auge desde hace años: casas rurales, chalets en la montaña, cabañas de madera… Son atractivos por su sencillez, el entorno natural en el que se encuentran y, en muchas ocasiones, por su compromiso con la sostenibilidad. No se reservan a particulares y son cada vez más los profesionales que optan por este tipo de alojamiento.

La alternativa: cruceros y casas particulares. La popularización del alojamiento en viviendas particulares cobra cada vez mayor protagonismo. Todas las comodidades del hogar, pero con algún que otro lujo como piscina o gimnasio. Los colivings donde se comparte el alojamiento, los cruceros o las residencias comunitarias se orientan a viajeros como los nómadas digitales, los jubilados o grupos de amigos. Otra opción vigente son los albergues; no hay nada nuevo en este tipo de alojamientos, salvo su evolución hacia un alto nivel de diseño, convivencia y su localización estratégica.

Con tanta oferta y tantas opciones, es más fácil que nunca encontrar el alojamiento adecuado en cada situación, para cada viaje y, por supuesto, para cada bolsillo, ya que algunas opciones pueden resultar verdaderamente económicas.

Lo que está por llegar

La tendencia en el alojamiento turístico es algo a tener en cuenta, ya que se trata de un sector que evoluciona con rapidez, lo que hace que cambien las expectativas de los viajeros en lo que respecta al alojamiento. Algunas tendencias han dejado de serlo al consolidarse en el sector, mientras que otras se encuentran en esa fase emergente que todavía no se sabe si permanecerán o cambiarán. En cualquier caso, todas las opciones tienen un impacto en el diseño, la promoción y la diferenciación de la oferta de alojamiento.

Las claves a tener en cuenta dentro del sector, sobre todo por parte de los propietarios de los alojamientos, son las siguientes:

  • El turismo sostenible ya no es una opción. No se trata de un valor añadido al alojamiento; se ha convertido en un factor decisivo para una gran mayoría de viajeros. La reducción de residuos, el consumo responsable de energía, que tengan proveedores locales y exista transparencia en la comunicación… eso es lo que esperan las nuevas generaciones de los alojamientos: que demuestren su compromiso con el medio ambiente.
  • La experiencia supera al confort. Dormir en un lugar limpio y equipado es lo mínimo que se espera de un alojamiento. Lo que buscan los viajeros es experimentar algo único, algo emocional o inmersivo. Una decoración con identidad propia, un ambiente local, la interacción humana, los detalles inesperados o las propuestas de bienestar entran en juego. Aquí es donde los alojamientos que no son hoteles destacan con ventaja.
  • Digitalización del viaje sin que se pierda el toque humano. Un check-in automático, la conserjería virtual, los servicios que se gestionan desde el QR o la aplicación, etc. Este tipo de alojamiento es ya la norma, sobre todo cuando se trata de viajeros frecuentes o perfiles más conectados con el mundo digital. El reto se presenta en ofrecer fluidez y eficiencia tecnológica sin que se pierda la cercanía en el trato. Además de que de esta manera se reducen costes y se adaptan los recursos.
  • El blended travel se impone: ocio y trabajo en el mismo paquete. La línea entre un viaje de trabajo y uno personal es cada vez más ambigua. Son muchos los viajeros que aprovechan un viaje por trabajo para prolongar la estancia y disfrutar del destino o aprovechar para trabajar unos días más. Un tipo de alojamiento que se adelante a esta tendencia y disponga de buen Wi-Fi, zonas de trabajo, tarifas flexibles y paquetes largos aumenta el gasto medio del cliente y fideliza a este viajero híbrido.
  • Viajar despacio, a lo que se conoce en el sector como el slow travel, gana terreno. Menos destinos a visitar y más tiempo en cada destino. Una conexión auténtica con el entorno. Este tipo de viaje atrae a los que buscan sentido, sostenibilidad y un ritmo diferente, menos frenético. Los alojamientos que apuestan por lo local, lo simple y lo cercano tienen aquí una excelente oportunidad.

En resumidas cuentas, el alojamiento turístico no cesa en su evolución. Impulsadas por unos viajeros cada vez más exigentes, las tendencias sostenibles y una constante búsqueda de la experiencia personalizada, existen opciones de lo más diverso. Dentro de cada tipo, es posible encontrar infinidad de opciones para que cada perfil encuentre su hospedaje ideal y disfrute de una experiencia de viaje tan auténtica como inolvidable.

Puedes ser un turista de aventura, de lujo, cultural, familiar, mochilero, de negocios, de bienestar o gastronómico y encontrar el alojamiento adecuado con solo echar un vistazo por la red. Es lo que tiene la digitalización.

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