Baterías y sostenibilidad

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En un mundo en el que todo se mueve a base de energía, encontrar la más adecuada y duradera es algo en lo que se trabaja de forma continua. Siempre a la búsqueda del mejor combustible, la mejor batería o la mejor energía posible. El ser humano hace todo lo posible por encontrar la mejor manera de disponer de una energía infinita, potente y sostenible. Más allá de la utopía, el sueño se acerca de la mano de las baterías. Aunque nada es perfecto, parece que esta manera de almacenar energía es una de las más plausibles de cara al futuro para numerosos usos.

Contamos con energía eólica, hidráulica y solar, por parte de los elementos. Además de la eléctrica creada por el hombre. Partimos de la base de que, la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma, aunque la realidad es que, se transforme o no, es limitada. Por mucho que nos guste creer que disponemos de todo a nuestro libre albedrío. Razón más que obvia para que la búsqueda de la fuente de la eterna energía siga siendo de vital importancia.

Si se acaba la energía, no podremos ver la tele, ni jugar videojuegos, tampoco trabajar ni preparar el desayuno. Nada de coger el coche, el metro o el autobús y, por supuesto, se acabaron los teléfonos móviles. Hace unos meses, pudimos comprobar esto en primera persona con el “apagón” sufrido en todo el país, durante horas… muchas horas. Estamos tan acostumbrados a este tipo de vida que, sin energía eléctrica, no somos nada. Lo que nos lleva a la sostenibilidad que, es de lo que queremos hablar en este artículo. La sostenibilidad de las baterías y, en qué medida, evitaría ciertos desbarajustes en caso de incidencia eléctrica.

Baterías y energías renovables

En la actualidad, como nos comentan los profesionales la electrónica y las telecomunicaciones de Onda Manía, las baterías son las grandes protagonistas en numerosos proyectos en los que se persigue la mejor sostenibilidad energética. La ausencia de las emisiones contaminantes en su uso y la versatilidad que tienen, hace que se hayan convertido en un activo de lo más interesante a la hora de construir un futuro energético que sea más respetuoso con el medio ambiente. Son varias las empresas que han puesto en marcha su primer sistema de baterías a escala comercial, con la pretensión de mejorarlo y optimizarlo en los próximos años.

Las empresas especializadas en energía, apuestan por la construcción de sistemas que ayuden a potenciar el uso de las energías renovables. Justo en este punto, entran en juego las baterías, dado que proporcionan numerosas ventajas en comparación con otros métodos energéticos actuales.

Puesto que se no dependen del uso de combustibles fósiles que deriven del petróleo, como sucede con la gasolina o el gasóleo, se consideran elementos de cero emisiones. Es decir, evitan las emisiones contaminantes que los derivados del petróleo suponen para el planeta. Las baterías pretenden hacer uso de los recursos naturales para convertirlos en fuentes de energía limpias, respondiendo a una eficiencia similar a las energías tradicionales. Si tenemos en cuenta que solo en transporte por carretera se producen un veinticinco por cien de emisiones de dióxido de carbono, la necesidad de encontrar soluciones alternativas más sostenibles, resulta imperativa para evitar que los efectos sobre el cambio climático, empeoren.

La carga de las baterías es limpia y rápida, algo que las empresas buscan para poder responder a las altas demandas energéticas actuales. La pretensión es optimizar al máximo las baterías y que su recarga se haga de manera eficiente. Son muchos los modelos de baterías que cuentan en la actualidad, con sistemas de carga basados en energías renovables, como puede ser la solar. Lo que permite una mayor optimización de los recursos sostenibles, efectuando la recarga desde fuentes de energía limpias y sostenibles.

Uno de los fallos que tienen las baterías, de momento, es el tiempo necesario para alcanzar la carga completa, por lo que los fabricantes persiguen la optimización máxima de los recursos disponibles y, conseguir la comodidad que ofrecen los sistemas de  carga actuales.

Utilizar baterías, supone un ahorro en combustible, siendo este uno de los mayores problemas que presenta el sistema energético convencional, sobre todo en lo relativo al transporte. Disponer de baterías adecuadas, podría permitir obtener la mayor eficiencia energética y un considerable ahorro en el transporte de mercancías, aplicable tanto en carretera como en transporte por mar.

Algunas compañías han desarrollado sistemas de baterías refrigeradas por líquido, para uso marítimo, contando con certificación DNV según la normativa de clase. Este certificado, acredita que se trata de baterías seguras y fiables para su uso, suponiendo un antes y un después en el transporte marítimo.

Se trata de un tipo de baterías que pueden adaptarse a los voltajes y capacidades energéticas que se demandan en la actualidad. Van equipadas con sistemas de seguridad eficaz que evitan posibles incendios o fallas en el sistema, a consecuencia de usos indebidos o mal funcionamiento. Lo que supone un gran avance tecnológico en lo que a transporte marítimo respecta. Siendo una gran mejora plausible en el corto plazo que mejora las emisiones y el consumo, en oposición con las fuentes de energía convencionales.

Por otro lado, las baterías son ofrecen gran versatilidad en sus usos. Los nuevos sistemas están diseñados para abastecer las necesidades futuras, siendo una apuesta segura en el sector energético. Si se optimiza la potencia y la carga, se puede llegar a abastecer desde hogares hasta industrias, sin la necesidad de generar emisiones durante su utilización.

Debemos señalar que en la actualidad, el uso de este tipo de baterías y energías en nuestro país, resulta anecdótico, viendo las perspectivas de futuro y lo que puede suponer. En España contamos con ventaja frente a otros países, a la hora de obtener los recursos naturales necesarios como la energía solar y eólica. Estos elementos pueden ser perfectamente la fuente de alimentación principal de este tipo de baterías. Por lo que resulta esencial seguir trabajando en la aplicación de nuevos sistemas para alcanzar el uso más sostenible de los recursos de los que disponemos.

Baterías de litio

Mención aparte merecen las baterías de litio. Sabemos que una de las grandes preocupaciones en torno a la producción energética es el efecto contaminante, no solo durante su generación, también durante la obtención de los recursos naturales y materias primas necesarias para el combustible. La extracción de carbón, uranio y petróleo y gas de la tierra, tiene un gran impacto ambiental, acelera el cambio climático y desencadena, por si fuera poco, conflictos geopolíticos.

Esto nos hace poner el foco en otro punto, como los sistemas de acumulación de energía solar, las baterías de litio, generada mediante las placas fotovoltaicas. Algo que requiere por igual, de recursos naturales y conviene analizar.

Para fabricar células solares, se necesita silicio, para fabricar baterías, litio. Estos materiales, una vez extraídos y procesados, solo se necesitan una vez. Su ciclo de vida es mucho mayor en comparación con combustibles fósiles como el petróleo o el carbón que, deben estar disponibles de forma continuada. Razón por la cual, las cantidades de producción y el impacto asociado, es exponencialmente mayor al que supone la extracción de silicio y litio.

Estos dos materiales existen en abundancia. De hecho el silicio es el segundo elemento más abundante en la corteza terrestre, después del oxígeno. El litio se extrae en montañas del mineral, siendo Australia el mayor productor de litio en la actualidad. Además se ha descubierto que puede obtenerse del mar.

Para fabricar baterías de litio, se utiliza únicamente fosfato de litio y hierro, no utiliza cobalto como sucede en otros casos. Las baterías fabricadas con solo estos dos elementos, han sido sometidas a estudios en los que se concluye su mayor durabilidad, con una vida útil de quince a veinte años. Lo que supone una duración veinticinco veces mayor que la batería de un Smartphone. Esto quiere decir que dura más tiempo y requiere menos frecuencia de reemplazo, lo que supone menor necesidad de recursos naturales.

En términos de sostenibilidad, lo reciclable y reutilizable, los materiales que componen las baterías de litio, deben ser tenidos muy en cuenta. La primera consideración es que dentro del proceso industrial del reciclaje de las baterías de litio, existe una estandarización. Este proceso asegura que serán reutilizadas la mayoría de sus materias primas.

A modo de conclusión, podemos decir que, las baterías no hacen sino promover la sostenibilidad energética. Facilitan el uso de las energías renovables como son la energía solar y la eólica, almacenando la energía en su interior y facilitando un uso constante. Además de que se trata de elemento reciclable, lo que permite que de las baterías, al finalizar su vida útil, suficientemente larga, reduzcan la contaminación, se recuperen los materiales valiosos para mantener la económica circular y minimice el impacto ambiental de la minera. De tal manera que se puede crear un mundo mejor y disfrutar de un futuro más limpio y sostenible.

En definitiva, las baterías, más allá de las pilas de toda la vida, con una vida útil corta y mala gestión ambiental, son en la actualidad, el futuro. Almacenar la energía en baterías y poder abastecer todo tipo de necesidades energéticas, es algo cada vez, más plausible.

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