Los turistas compran productos locales como souvenirs.

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Turista comprando vino

Llama la atención como en las tiendas de souvenirs cercanas a las zonas turísticas, las clásicas muñecas vestidas de flamencas y las camisetas con el toro de Osborne están dejando espacio a las botellitas de aceite de oliva extra o a las pastillas de turrón de Xixona. Un detalle que indica que los turistas se quieren empapar de la cultura autóctona y no solo dejarse seducir por los tópicos.

España es una potencia turística. Cada año llegan a nuestro país millones de turistas extranjeros. No solo vienen atraídos por nuestro sol, también llegan seducidos por nuestra cultura y sobre todo, por nuestra gastronomía. Valorada en el extranjero.

Muchos turistas han venido con los deberes hechos. Han investigado sobre la cultura española y quieren llevarse una muestra para disfrutarla en su casa.

Caminando por el centro de Alicante, cerca de la playa del Postiguet, en la calle Altamira, encontré una tienda curiosa de souvenirs, llamada We Love Alicante, en la que vendían pastillas de turrón de Alicante y turrón de Xixona. Creo que llegué a ver hasta una botella de licor-café, que es un licor buenísimo que se elabora por la zona de Alcoy. Lugo me enteré de que este establecimiento también tenía tienda online y que gestionaba puestos de consignas (lockers) para que los turistas pudieran pasear por la ciudad sin necesidad de arrastrar el equipaje.

El caso es que el tipo de productos que vendían en la tienda confirmó mi tesis. Ahora, muchos turistas se llevan muestras de productos locales como recuerdo de sus vacaciones. Parece ser que estos son los más comprados:

Botellitas de aceite de oliva.

El periódico Granada Hoy informa que en los puntos de información turística y en las tiendas de souvenirs que hay en el interior de la Alhambra se venden pequeñas botellitas de aceite producidas en el olivar de 52 hectáreas que hay en las Dehesas del Generalife. “La Alhambra en monodosis”, le llaman.

Se trata de un proyecto del patronato del palacio nazarí que pretende, con este gesto, ofrecer a los turistas un regalo diferente al que se suele vender como souvenir.

Lo cierto es que es un producto testado. Las tiendas de souvenirs de Córdoba y Sevilla están llenas de botellitas de aceite de oliva virgen extra que son la delicia de los turistas. Con su embotellado precioso, que parece un frasco de perfume exclusivo, los visitantes las compran más que los carteles de torero.

La mayoría de los turistas han oído hablar de las maravillas del aceite de oliva español. Puede que alguno de ellos lo haya utilizado alguna vez para cocinar. Llevarse una de estas botellas a su país es como ir a la fuente a por agua. Como ir a Liverpool y comprar un vinilo de los Beatles. Como ir a Londres y llevarse una botella de Beefeater. Se llevan consigo un trozo de España. Una muestra de auténtico aceite de oliva Made in Spain. No significa que ese aceite no lo vayan a comprar en su país. Probablemente lo encuentren. Más del 80% de la producción de aceite de oliva español se exporta. Pero ese aceite no lo han comprado en Sevilla, en Córdoba, en Granada, en Madrid o en Barcelona.

Botellas de vino.

El vino más emblemático de España también se vende en las tiendas de souvenirs y los turistas lo compran.

La costumbre de vender vino a los turistas está bastante extendida en Lisboa (Portugal). Paseando por el centro de la capital lusitana encuentras multitud de tiendas que venden botellas de vino de Oporto, con el año de producción grabado en números grandes como si lo hubieran escrito con tiza. Lisboa se encuentra a 313 kilómetros de distancia de Oporto. Ni siquiera es productora de vino, pero yo me atrevería a decir que las botellas de Oporto son unos de los souvenirs más vendidos en la ciudad.

En España hemos aprendido de nuestros vecinos. Los vinos de La Rioja, Ribera del Duero y Jerez son conocidos mundialmente. El turista cuando llega a nuestro país descubre, que igual que tenemos una amplia diversidad cultural, también disponemos de una gran variedad de vinos. Cada uno con sus propias características. Por lo que no duda en probarlos y en llevarse botellas, como si estuvieran introduciéndose en la cultura local.

Jamón ibérico y embutido.

En Barcelona, en la entrada del Mercado de la Boquería por Las Ramblas, hay dos puestos de charcutería que venden cucuruchos de tacos de jamón de Jabugo. Yo diría que hay más gente en esas paradas que en la entrada al metro del Liceo, que está al lado.

El jamón ibérico es uno de nuestros productos más internacionales, y los turistas se vuelven locos por comerlo. Además de comprar los cucuruchos de jamón, para comérselos por la calle, como si estuvieran comiendo pipas o altramuces, muchos turistas no dudan en adquirir sobres envasados al vacío con lonchas de jamón y de embutido.

Desconozco si estos sobres se los comen en el hotel o se los llevan a casa. Ya sabemos lo complicado que es transportar alimentos dentro del equipaje cuando viajas en avión.

Lo cierto es que el embutido y el jamón son dos de los productos preferidos por los visitantes. He visto charcuterías degustación, ubicadas en áreas turísticas, que trabajan en exclusiva para los turistas, que lo constatan.

Dulces navideños.

El souvenir más vendido en el casco antiguo de Toledo, además de las espadas, es el mazapán. Las calles comerciales del Toledo histórico están plagadas de pastelerías donde venden figuritas de mazapán, barras de mazapán y las tradicionales serpientes.

Metidas dentro de una caja redonda, las serpientes de mazapán son una barra enroscada de este dulce, en la que los huecos están rellenos con fruta confitada.

En Alicante, la tierra del turrón, es normal encontrar tiendas donde venden turrón duro y turrón blando (turrón de Alicante y turrón de Xixona) en cualquier época del año. Son los turistas los que más compran este producto.

Y es que es imperdonable ir a Toledo y no comprar mazapán o ir a Alicante y no comprar turrón. Es tal la atracción que ejercen estos productos, que como hemos dicho al principio, lo puedes encontrar hasta en tiendas de souvenirs.

Nuestros dulces navideños son reconocidos y apreciados por los turistas. Con su venta a los visitantes, tienen un recorrido que va más allá de las fechas de la Navidad.

Nuestros quesos.

Con el queso, sucede algo parecido a lo que pasa con el vino. Todo el mundo que llega a España conoce el queso manchego. Una vez que están aquí descubren que nuestro catálogo de quesos es rico y variado. Además del manchego está el Idiazabal, el queso de Mahón, el de Cabrales, la Torta de Casar, el queso de tetilla…

Todo un universo simpar de texturas y sabores por descubrir. Es probable que la primera cata de queso la hayan efectuado en un restaurante o en un bar de tapas. O que se hayan atrevido a probarlos por esa curiosidad que traen por descubrir la cultura autóctona. El caso es que no es extraño que los turistas se lancen en un momento determinado a comprar una pieza o una cuña de queso.

Ese queso acompañado por uno de nuestros vinos es una experiencia única que no están dispuestos a despreciar.

El azafrán de la Mancha.  

El azafrán manchego se ha puesto a la venta en botes, tarros y cajas que se comercializan en tiendas de productos tradicionales y en algunas tiendas de souvenirs.

El crítico gastronómico Carlos Maribona comenta al periódico ElDiario.es que el azafrán es uno de los grandes productos españoles y que, por desgracia, es más apreciado fuera de nuestras fronteras que a nivel nacional.

En las últimas décadas, el azafrán ha sido desplazado de las cocinas españolas por colorantes alimentarios porque se piensa, de manera generalizada, que es un producto caro. También hay un desconocimiento respecto a su uso. El azafrán son estambres de una flor, y una par de filamentos es suficiente para condimentar una comida.

El azafrán no es un simple colorante. Aporta sabor, aroma y potencia el gusto de los platos que condimenta. Hablar de la cocina española es hablar del azafrán. Grandes chefs mediáticos como Gordon Ramsay se han deshecho en elogios a la cocina española. Y han hablado de nuestra especia, por antonomasia, el azafrán. Por eso, muchos turistas aficionados a la cocina, cuando encuentran azafrán manchego, es como si se hubieran topado con un tesoro al alcance de sus manos.

La cerámica de Talavera y de la Cartuja.

Fuera de los productos alimenticios, uno de los artículos que llaman la atención de los turistas son las piezas de cerámica. Especialmente, de las denominaciones que más reputación tienen. Como las de Talavera de la Reina (Toledo) o las de la Real Fábrica de Cerámica de la Cartuja de Sevilla.

Son piezas artesanas como platos, fuentes, tazas, juegos de té que tienen un sentido artístico y concentran la tradición de una parte de la cultura popular.

Para muchos de los visitantes que llegan a nuestro país, nuestra gastronomía y nuestra cultura es el mejor recuerdo que pueden llevarse a su casa.

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