Electrodomésticos eficientes: una vía para combatir la mala salud de la Tierra

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Existe una necesidad imperiosa en nuestra sociedad por mejorar el estado de salud en el que se encuentra nuestro planeta. Hemos pasado décadas y décadas contaminando y haciendo de nuestra Tierra un lugar peor. Hemos abusado de la utilización de carburantes, no hemos tenido en cuenta las energías renovables hasta hace relativamente poco y no hemos tenido en cuenta la cantidad de materiales de un solo uso que hemos ido usando a lo largo de los años.

Existe una necesidad imperiosa en nuestra sociedad por mejorar el estado de salud en el que se encuentra nuestro planeta. Hemos pasado décadas y décadas contaminando y haciendo de nuestra Tierra un lugar peor. Hemos abusado de la utilización de carburantes, no hemos tenido en cuenta las energías renovables hasta hace relativamente poco y no hemos tenido en cuenta la cantidad de materiales de un solo uso que hemos ido usando a lo largo de los años. Con estos mimbres, es lógico y normal que los últimos cien años hayan sido especialmente negativos para el cuidado de nuestro medio ambiente.

Es el momento de darle la vuelta a la tortilla y empezar a apostar por un cambio que sea de verdad. Eso requiere de una estrategia que afecte a todos los niveles y que implique tanto a las empresas como a la Administración Pública, además de a todas las personas y familias, que también tenemos un papel muy importante en todo lo que tiene que ver con este asunto. Solo trabajando en conjunto entre todos estos actores sociales podremos conseguir avances sustanciales en lo que respecta al cuidado de nuestro entorno, un cuidado que se tiene que hacer efectivo desde ya.

Hay muchas maneras de contribuir para favorecer la reducción del dióxido de carbono que se emite a la atmósfera y para, en general, hacer de nuestro entorno un lugar mejor. Apostar por vehículos eléctricos y reducir el combustible fósil que se usa es una de esas maneras. Apostando por materiales alternativos y ecológicos, otra. Y favorecer la reducción de los electrodomésticos y demás útiles que usemos día a día tanto en nuestra casa como en los centros de trabajo también importa… y mucho más de lo que podemos llegar a imaginar.

Una de las claves para mejorar el impacto ambiental que genera el ser humano es hacer que, en nuestras viviendas, los electrodomésticos sean lo más eficientes posible. La tecnología ha avanzado mucho y conseguir esa eficiencia es ahora más fácil que nunca. Uno de los ejemplos más evidentes lo ponen las lavadoras, que ahora ya cuentan con programas cuyos ciclos de lavado son mucho más eficientes que los más tradicionales. Eso despierta el interés de una población que cada vez está más concienciada para ayudar en todo lo que sea necesario para mejorar el estado de salud del planeta. Así nos lo comentan desde Lavatur, quienes han hecho incidencia en que a buena parte de sus clientes les interesa una lavadora que cumpla con esos niveles de eficiencia a los que venimos haciendo referencia.

Esta es una de las vías más potentes a través de las cuales promover un cambio en el cuidado y respeto por el medioambiente. Si cada casa dispusiera de electrodomésticos que tuvieran esa eficiencia, conseguiríamos dar un salto de calidad en lo que respecta a la lucha contra el cambio climático y los demás males que se ciernen sobre la Tierra. Grano a grano se hace granero y lo cierto es que, aunque pensemos que nuestra contribución individual no va a cambiar las cosas, sí que tiene su importancia. Siempre será mejor realizar una aportación, por pequeña que sea, que cruzarnos de brazos.

El lado «positivo» de la pandemia

Vaya por delante que todo lo que ha rodeado a la pandemia ha supuesto un grave trastorno para la vida y para la salud de las personas. No obstante, es verdad que el hecho de que la gente no saliera de casa ha favorecido que la polución en las ciudades se redujera. Es precisamente eso lo que comenta una noticia que os vamos a enlazar a continuación y que pertenece a la página web de Europa Press. En ella, se indica que la pandemia favoreció la reducción de dióxido de carbono y también la mejora de la calidad del aire en España.

Como es lógico, no podemos vivir permanentemente en una pandemia para lograr los objetivos medioambientales que la Tierra demanda. Por eso, debemos conseguir que las emisiones de dióxido de carbono o el uso de materiales de un solo uso (valga de redundancia) estén a los niveles que se marcaron en la pandemia aunque ya hayamos salido de ella. Y cuestiones como de las que os hemos hablado a lo largo de este artículo generarían precisamente eso que venimos demandando.

Hay que ser conscientes de una cosa bastante importante: estamos jugando a contrarreloj. A nuestro planeta se le acaba el tiempo y cada día es más urgente que apostemos por una serie de aspectos como de los que estamos hablando. Quienes habitamos la Tierra tendemos a pensar que nosotros no viviremos esas consecuencias nefastas que tiene la degradación de nuestro entorno, pero nos equivocamos. Por mucho que nos queden 10 o 20 años de vida, las vamos a notar… y bastante. Sobre todo si no contribuimos a ponerle remedio a las amenazas que nos azotan.

 

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