
El tantra como filosofía para moverse con conciencia
En un mundo que se mueve a la velocidad de un clic, detenerse parece una pérdida de tiempo. Nos desplazamos sin pausa, corremos tras objetivos que cambian cada semana y llenamos los días con tareas que a menudo olvidamos al anochecer. Vivimos moviéndonos, pero pocas veces lo hacemos con conciencia. La prisa se ha convertido en una forma de anestesia



